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Si quieres cambiar el mundo en el que vives, comienza por cambiarte a ti mismo (Mahatma Gandhi). Si quieres cambiarte a ti mismo, primero debes conocerte. (5)

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Los impulsos o tendencias primarias nos convierten en autómatas, pues dirigen nuestra vida, la totalidad de nuestro tiempo, aún siendo conscientes de su pulsión y sin que podamos hacer gran cosa para cambiarlo. Buscamos pertenecer a un grupo, ya sea familiar, de amigos, de compañeros de trabajo, de juegos, etc. Somos seres gregarios porque está implantado en nosotros el instinto de pertenencia y es tremendamente poderoso. No decidimos formar parte de un grupo, sino que hay un programa en nosotros que nos impulsa a ello, sin margen para la discusión. Del mismo modo estamos programados para formar parejas, para buscar relaciones románticas o simplemente sexuales. Hay algo dentro de nosotros que nos impulsa con la recompensa del placer, la tranquilidad  personal y la estabilidad emocional. Uno, salvo contadas excepciones, no decide buscar y crear una pareja. Algo dentro de nosotros nos impulsa a ello y si no lo conseguimos, nos castiga haciéndonos sentir mal. Nos sentimos mal cua...

La ausencia del Yo y del pensamiento. Sobre la posibilidad de que en realidad no pensemos. La mente como pantalla compartida por todos. (4)

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¿Y si no hubiera ningún Yo dentro de nosotros la mayor parte del tiempo; y si no hubiera " nadie"dentro de esa estructura que llamamos cuerpo-mente? Creo que durante la mayor parte de nuestra vida no hay ningún Yo, tal y como se entiende normalmente. El Yo debe nacer. No existe ningún yo porque en realidad durante la mayor parte de nuestra existencia  no pensamos; es después de algunos años, una vez concluida nuestra programación-educación, cuando aparece la capacidad para reflexionar; siendo esto es lo que se acercaría al verdadero acto de pensar. Pero vayamos por partes. Para poder comprender este punto de vista, debemos empezar por preguntarnos qué son los pensamientos y para saber lo que son, debemos observarlos. Desarrollar la capacidad de observación de nuestros propios pensamientos requiere cierto tipo de práctica; pero una vez alcanzada, la primera pregunta debería ser: a la vista de lo que observamos, ¿qué podemos decir sobre lo que es un pensamiento? Me p...

Predeterminación. El dolor y el sufrimiento. La puerta de salida. (3)

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Podría decirse que vivimos en “piloto automático”; permitiendo a nuestro cuerpo-mente que actúe sin darle ninguna instrucción, buscando la recompensa inmediata o dejando  que nos arrastre la inercia del estado en el que nos encontramos. También puede decirse que las reacciones que experimentamos ante los acontecimientos que se producen en nuestra vida forman parte de los automatismos con los que está dotado nuestro  cuerpo-mente. Si tomamos conciencia de estas reacciones, una por una, nos daremos cuenta de que se forman dentro de nosotros de manera autónoma. No son “nuestras reacciones”, porque no decidimos que aparezcan, ya que aparecen por sí mismas como consecuencia de una ley de causa y efecto. El “piloto automático” está instalado en nosotros desde el  nacimiento. Gracias a él aprendemos todo lo que debemos saber para movernos en este mundo. Digamos que aquella parte de nosotros que acabará descubriendo ese piloto o bien se forma más tarde o bien se encuentra ...

La absoluta falta de libertad. Prisioneros de nuestras emociones. Profundizando en la predeterminación. (2)

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En el post anterior desarrollaba la idea de que la vida de cada individuo se construye a sí misma , se fabrica por sí sola. Desde lo más externo, como puedan ser los logros profesionales, económicos o afectivos, hasta lo que creemos más íntimo o personal como son los valores, las tendencias culturales, o incluso los sueños y   esperanzas.  No es difícil darse cuenta de que  las ideas que formaran parte de nuestro conjunto de creencias, e incluso de nuestra escala de valores, son adquiridas. La mayor parte de ellas en una etapa de nuestra existencia en la que carecemos absolutamente de capacidad tanto para la reflexión como para tener criterio.  Incluso eso que llamamos criterio estará filtrado por las ideas que iremos asumiendo como propias y que no serán más que una copia exacta de las que se habrán manejado en nuestro entorno familiar, educativo y cultural con las que habremos realizado una simbiosis, habremos hecho nuestras. Vamos a dar un paso más en cuanto ...

Reflexiones personales sobre la predestinación. Una individualidad predeterminada, una sociedad predeterminada y un secreto. Verdades incompletas. (1)

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  Sobre una individualidad predeterminada. Sin duda parece claro que mi felicidad no depende tanto de lo que tengo o dejo de tener si no de lo que pienso, es decir, de las ideas que atraviesan mi mente, de si las fijo, las aparto o las desarrollo. Debo admitir que he avanzado en mi búsqueda, incluso tengo un pequeño control sobre los pensamientos que llegan hasta mi mente en el sentido en el que hablaba: de apartarlos, fijarlos  o desarrollarlos. Pero, si hasta el momento estaba convencido de que tanto mis capacidades como mis limitaciones iban en el lote con el que nacido –lo mismo que las circunstancias que me rodean-,  ahora empiezo a comprender que, lo que creo que son mis pensamientos,  mis creencias más íntimas, mis intereses, aquello en lo que deseo profundizar o desarrollar, tampoco son mérito mío, tampoco me pertenecen. Me he dado cuenta, a través de la observación, que mi deseo de saber sobre la conducta humana, mi deseo de ser escritor, la propen...

El Ego y su naturaleza. En busca de la paz mental.

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Hace algún tiempo, cuando la filosofía de la New Age comenzó a expandirse y las espiritualidad oriental, de la que bebía, empezó a formar parte de nuestro sistema de creencias, apareció con fuerza el postulado de que el ego era la raíz de todos nuestros males y que si conseguíamos neutralizarlo alcanzaríamos un estado de paz que se identificó con el Nirvana, un lugar similar a nuestro Paraíso Terrenal, pero con olor a incienso. El problema de raíz es que confundimos el ego del que hablan los orientales con el concepto que nosotros tenemos de él. Para un occidental el ego es la exaltación del yo, identificada de forma directa con la vanidad y el exceso desmesurado de amor propio. El ego entendido de este modo,   no es más que una característica de la personalidad cuya destrucción se opone directamente al fomento y cultivo de una saludable autoestima. Además, si fuera así de simple, sin con la eliminación de la vanidad y el amor propio alcanzáramos ese beatífico nirvana,   ...

La naturaleza del deseo y el sufrimiento que éste nos produce.

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Desear algo, ya sea un amor en concreto, un bien material, como pueda ser una casa o un coche determinado, un bien emocional, como un puesto que te proporcione prestigio   o tal vez poder, está en la naturaleza humana. Podemos decir, sin temor a equivocarnos,   que estamos programados para desear. Buda dijo que el motivo principal de nuestro sufrimiento es el deseo. Recuerdo un amigo que interpretaba ese deseo únicamente como el deseo sexual; pero Buda se estaba refiriendo a todo tipo de deseo incluido éste último. El deseo se define como un movimiento de tipo afectivo hacia algo. Gracias al deseo estamos realmente en movimiento, nos levantamos de la cama, trabajamos, desarrollamos nuestras capacidades y   nos esforzamos en el área de la vida donde se encuentra nuestro objeto del deseo con tal de conseguirlo o alcanzarlo. Si no deseáramos nada, si no existiera el deseo, tampoco existiría nuestra capacidad de inventiva, una motivación para hacer cosas novedosas...